lunes, abril 02, 2007

La Vicepresidenta del gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, hizo la presentación de Rafael Simancas, candidato del PSOE a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, en el marco del Foro de Europa el pasado día 19 de Marzo de 2007.

Fernández de la Vega destacó en la personalidad de Rafael Simancas los gestos que lo han llevado a ser conocido como el secretario del Partido Socialista de Madrid (PSM) que más sensibilidades ha logrado aunar en su entorno. Y eso en una época especialmente difícil si tenemos en cuenta el “bochornoso” espectáculo que provocó el conocido “Tamayazo” con sus idas y venidas de maletas / escondites y que al final representó la pérdida de dos escaños que permitió al Partido Popular mantener el poder en la Comunidad de Madrid. Los “misterios” de semejante secuestro siguen siendo hoy una asignatura pendiente de los “aguerridos” periodistas de investigación y no digamos ya de las instituciones encargadas de velar por la salud de nuestro sistema democrático.

Rafael Simancas tuvo que luchar contra las sensibilidades internas –demolidas por la fuga de estos dos extraños personajes- y las externas –envalontanadas tras la impunidad y, en honor a la verdad, ha logrado mantener unidas a las primeras y en su lugar a las segundas. Tal como resaltó la Vicepresidenta, Rafael Simancas ha logrado que la democracia sea una herramienta para que los elegidos sean útiles en aquel lugar del espectro político que esta les ha situado, bien sea gobierno, bien sea oposición. Por otro lado, Rafael Simancas pertenece a los pocos políticos hechos a sí mismos que escapa al perfil de familia / clan que tanto abunda en nuestro escenario nacional.

Rafael Simancas expuso los principales puntos de su programa de gobierno. En primer lugar, hizo hincapié en la necesidad que tiene la “Comunidad de Madrid” de formar parte de un “ciclo electoral” completo. Un ciclo que vaya desde le ámbito local al ámbito europeo. Un ciclo que acompañe a la lógica del proceso. Porque este es uno de los principales problemas que tiene hoy la Comunidad de Madrid. Como todos sabemos, la Comunidad de Madrid se ha convertido en una especie de “representantes” del antiguo gobierno del Partido Popular, un refugio después de la pérdida de las últimas elecciones generales. Y se han dedicado- en lo que a impacto mediático se refiere, por lo menos,- a realizar “oposición al gobierno de la Nación” más que al “gobierno de la Comunidad”. Y esta política de “crear problemas” y generar crispación es precisamente todo lo contrario que necesita una comunidad como la de Madrid caracterizada por su política de puertas abiertas y cosmopolita hasta hace muy poco. Pero, dado el peso especifico que tiene la Comunidad de Madrid en el conjunto de la Nación, la estrategia política de oposición /crispación impide contar con el “cemento” necesario para cimentar su desarrollo aprovechando las sinergias generadas en el desarrollo del conjunto nacional. Y es que, en este sentido, la Comunidad de Madrid parece haber confundido sus intereses partidarios con la administración del Estado y de la Comunidad. Las antiguas y obsoletas doctrinas neo-conservadoras siguen teniendo su nicho ideológico en la Comunidad de Madrid y se siguen aplicando a pesar de su retirada en países como Gran Bretaña y Estados Unidos – por lo menos en lo que respecta a la gestión de lo publico en los servicios considerados igualitarios: educación, vivienda y salud, fundamentalmente. Y esto ha entrado en colisión con las leyes del Gobierno Zapatero que, precisamente al reforzar estas políticas, buscan todo lo contrario de los indefinidos objetivos de la administración de la Comunidad. Baste recordar que los servicios públicos relacionados con la educación, sanidad y vivienda son considerados estratégicos tal y como reconoce nuestra constitución. Pero, 30 años después, en la Comunidad de Madrid se ha hecho necesario volver a defenderlos porque se encuentran en peligro, según ha descrito Simancas. El gobierno de Aguirre es de “mínimos” y el resto de servicios se tiene que pagar bien como usuario o como cliente. La Comunidad de Madrid ocupa el puesto 16 en gasto sanitario (en el conjunto del Estado). La Educación ocupa, a su vez, el último puesto. Y eso es un agravio comparativo si tenemos en cuenta el potencial igualitario que ello conlleva y la tensión que genera el destinar lo mejor de los recursos a las zonas más privilegiados del entramado social.

Frente al actual clima de confrontación que ha borrado de un plumazo la mítica imagen de Madrid como ciudad de acogida y “asilo”, Simancas propone actuar de una manera totalmente diferente. Establecer, primero, una lógica institucional en el plano político que permita la colaboración entre los distintos gobiernos fomentando la colaboración administrativa, independiente de los colores políticos. Hacer, en segundo lugar, una defensa a ultranza de los derechos ciudadanos basándose en la equidad y la prestación de los servicios de calidad así como la realización de acuerdos de innovación y calidad en áreas estratégicas sociales. También consideró Simancas importante ampliar la red de metro e infraestructuras en 10 líneas y 7 ampliaciones con una ley de cerca de 2000 millones en inversión. El cuerpo de leyes propuesto tiene, entre otros, los siguientes ejes: Ley de calidad y equidad en la educación; Ley contra la especulación y el acceso a la vivienda; Ley de tiempos máximos en la sanidad pública (24 horas para pruebas diagnósticas al igual que otros países de nuestro entorno) ; Ley de dependencia; Ley de conciliación de la vida laboral y familiar; Ley del medio-ambiente. El objetivo de este grupo de medidas es recuperar el Madrid de la convivencia y tolerante de hace un par de años y evitar con ello la fractura social y política que hoy se percibe por doquier. Arrinconar al Madrid que es hoy un semillero de extremismos y desterrar el sectarismo. Para ello Simancas se comprometió, entre otras cosas, a no asistir a ninguna manifestación – como Presidente de la Comunidad-. Frente al incomodo mundo de los tributos, Simancas propuso una política de suficiencia remodelando y bajando algunos impuestos aunque no serán como en el pasado (sólo bajaron los de transmisión patrimonial y los del juego favoreciendo las rentas más ricas en transmisión y a las perseguidoras del “billete premiado”).En cuanto al Estatuto de Autonomía madrileño, Simancas es partidario de los cambios pero no los considera prioritarios. Es decir, no está en la agenda política de su programa electoral. La situación de Telemadrid (controvertido y polémico medio donde los haya) se debe mejorar nombrando un Director consensuado entre los representantes de la mayoría en el Parlamento y al igual que el Presidente de Cajamadrid, una designación propia de un sistema democrático – en este caso, una decisión de la Asamblea.

Tal como Simancas describe, lo más claro de toda esta situación electoral es que el enfrentamiento entre Gallardón y Aguirre permite percibir un “pulso por el cambio” tanto en el Ayuntamiento como en la Comunidad de Madrid.