Tommaso Padoa-Schioppa, Ministro de Economía y Finanzas de
Haciendo hincapié en la tradicional vitalidad y creatividad de la economía italiana que, en sus palabras, tanto se parece a la española, el Ministro Padoa-Schioppa recalcó la importancia y la capacidad que tienen los mecanismos de comprensión lingüística que, como en el caso del español y del italiano, refuerzan los lazos entre los dos países. Más de uno de los presentes le dio un sentido “eléctrico” a estas palabras habida cuenta de la polémica compra de acciones que
Sin embargo, recientemente, la estabilidad de la economía italiana ha estado en peligro debido al incremento de la deuda pública y a una bajada – relativamente importante- del ritmo económico.
Las acciones que el gobierno italiano de Prodi puso en marcha tienen dos vertientes: recuperar la estabilidad de las finanzas públicas y los incentivos económicos. Las dos herramientas elegidas: el presupuesto y la armonización legal. Y todo ello bajo el lema que persigue la “lógica de la rentabilidad y no la lógica de la producción”.
No cabe duda que los objetivos implícitos en la actual planificación económica italiana son sanear las cuentas del Estado y entrar en los criterios que a tal efecto ha impuesto
Lo paradójico es que este crecimiento es descrito, por las propias autoridades italianas, como “coyuntural” con el criterio de inestabilidad que ello tiene. Y, tal y como ha quedado demostrado, ello no significa un crecimiento fuerte, precisamente. Con ideas tales como perseguir/ estimular el área productiva (dándole el sentido de creación de cosas nuevas, de excelencia) la economía italiana tiene como desafío para este año 2007 pasar de esa situación coyuntural a un crecimiento estructural. Y todo ello motivado por el empuje de la reforma legal: nuevo federalismo fiscal (relación entre el Estado y las regiones), nuevo marco de negociación salarial y medidas de reactivación.
Al igual que en otros países del entorno europeo, las medidas económicas del Gobierno Prodi – que en esos momentos cumplía 10 meses en el poder y que ha dimitido recientemente en pleno- no han sido “suficientemente publicitadas” por la prensa especializada más preocupada por los ”bailes” de fusión – y el enorme poder de información que genera la creación de macro-organizaciones monopolizantes- que por las medidas que afectan a un gran número de actividades y la validez – o no- de las mismas.
Una vez más Italia ha ejercido su sutil diplomacia para mostrarse como el “más europeo de los países de la Unión” o, en su defecto, ser el “aliado del país más europeo” en palabras de Padoa- Schioppa. Pese a la cantidad de afinidades y fortaleza de las mismas entre Italia y España, el gobierno italiano no desveló su postura sobre el deseo reiterado de la economía española de ingresar en el G8 (donde precisamente desbancaría a la economía italiana, presumiblemente) ni mucho menos desveló cual es la postura estratégica de ENEL en el control sobre la española ENDESA.Y eso que reiteró su posición favorable a la legislación italiana que otorga una acción predominante - o preferente- a la compañía que realiza la OPA a aquella que, en teoría, la sufre. Favorece al agresor frente al control. A buen entendedor sobran palabras. Por otra parte, también quedó claro que Europa debe tener una estrategia energética que favorezca la estabilidad del proceso productivo y distributivo de la energía. Y en ese sentido, se hizó hincapié en la reforma de la Directiva Europea que no va hasta el fondo de la competencia, permitiendo así legislaciones diferentes y, en cierto sentido, una insatisfacción normativa constante. Una clara alusión al Tratado Constiticional que debería relanzarse e ir más allá de las fronteras nacionales para lograr su aprobación generalizada.
Por último, ante las reiteradas preguntas sobre el actual panorama político italiano, el Ministro Padoa- Schioppa comparó el Parlamento Italiano - de enorme diversidad ideológica- con la emulsión del vinagre y aceite bautizada por los franceses como "vinagreta" y que en Italia - país del que es originaria- jamás recibió nombre alguno. Cada uno de los componentes que forman el arco parlamentario italiano tiene necesidad de afirmar sus características y por ello se suele hacer hincapié en su diversidad cuando también prima la versión del conjunto y su capacidad de cooperación que es lo que da en realidad el gusto final. Algo que, en realidad, tiene que ver con la visión de una nación que, como la italiana, expresa una cultura en la que la diversidad y los cambios constantes no suelen ser vistos como un síntoma de crisis sino como un motor del cambio social necesario. Y algo que, esperamos todos, logre entroncar con la cultura de la estabilidad tan afecta a los grandes impulsores, en este momento, de la reagrupación constitucional de la Unión Europea y que también están presentes en la puja por Endesa: los alemanes.

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