sábado, marzo 03, 2007

Javier Elzo, catedrático de Sociología en la Universidad de Deusto, presentó el pasado día 28 de febrero una conferencia titulada “ Jóvenes en la sociedad del bienestar” en el marco de unas jornadas “Jóvenes, ética y compromiso ciudadano” que, organizadas por la Fundación Pablo Iglesias, se celebraron en el Círculo de Bellas Artes.

La conferencia de Elzo inauguró estas jornadas realizadas en homenaje a Carlos Martínez Cobo aportando una serie de datos obtenidos a través de un par de encuestas domiciliarias sobre una muestra de ámbito nacional compuesta por un grupo generacional (edad de 15 a 24 años) que es, al menos en teoría, el que mejor puede definirse como el más representativo de la juventud. Otro de los criterios escogidos para establecer las premisas interpretativas fue el asociado a los agentes de socialización. En términos de “contexto ampliado” Elzo describe a la sociedad española en proceso de un “profundo cambio” desde una sociedad del sufrimiento (en términos cristianos, según sus palabras) a una sociedad del “hedonismo”. Ello implica, en palabras del conferenciante, un declive de los proyectos políticos y un auge del individualismo de la razón que, paradójicamente, se circunscribe en la lógica del “quiero porque me apetece” con la consecuente carga moral que este tipo de actitud conlleva y que, me imagino, no es precisamente una interpretación de los datos aportados por este autor sino una reflexión que parte desde sus premisas personales.

Las encuestas realizadas describen a un grupo social en que se valoriza la salud – el culto al cuerpo y a su cambio: la estética- la familia, los amigos y el ganar dinero. Por este orden. Por otra parte, aumenta entre los jóvenes el nivel de intolerancia bajando el aprecio hacia los movimientos sociales y aumentando la aprobación hacia los movimientos de gay y lesbianas. Aunque Elzo matizó que los rasgos que caracterizan a los jóvenes son los de consumistas, rebeldes y que piensan solo en el presente, por otro lado, ellos ven menos problemas en prácticamente todo y, lo más sorprendente, es que sus deseos son los de tener/pertenecer a una familia exitosa no apreciándose la existencia de una fractura generacional.

Los datos de una segunda encuesta también fueron presentados. En este caso, los de una encuesta realizada para la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción y realizada sobre una descripción de la adhesión o valoración de una serie de iconos que justificaban la creación de tipologías y la relevancia de estos. A grosso modo y de acuerdo a una tipología construida para la ocasión, los jóvenes españolas están “integrados” (signifique esto lo que quiera significar en un 32% -el porcentaje mayoritario-, “retraídos” sería el segundo grupo en importancia, los “ventajistas o disfrutadotes” serían el tercer grupo (20%) y los “incívicos” serán el último grupo con el 11%.

A falta de conocer con mayor exactitud algunos de los datos expuestos no cabe la menor duda que algunas de las afirmaciones sean sorprendentes. Algo, por otra parte, que no es extraño en los estudios sociológicos. Baste pensar que la idea de modernidad que con tanto ahínco se potencia entre nuestros jóvenes más de una vez se ha diluido en aras de un anuncio publicitario o de una aproximación muy sesgada de los valores formalmente atribuidos a sociedades complejas en transformación. Aún así, llama la atención la escasa presencia de variables tan conocidas y utilizadas en el pasado – clase social, contexto urbano o rural, y tan queridas en el presente- género, inmigración, adaptación cultural selectiva- y de obligada referencia al futuro inmediato: relaciones tecnológicas, manejos de redes sociales. Es decir si son “nativos digitales” o nativos analógicos”. La presencia de internet como agente socializador ha quedado fuera de los datos de esta encuesta - en principio- dificultando el verdadero alcance de la sociabilidad tecnológica tiene como factor de socialización. Y no me refiero a aquellos que utilizan el Chat o Messenger como forma normal de comunicación sino la de aquellos que utilizan su conocimiento de estas nuevas tecnologías para enseñar a sus padres y a sus abuelos. Algo que, como es sabido, es muy frecuente en las actuales relaciones de padres/hijos y que no ha pasado desapercibido ni para los medios de comunicación y sus agencias de publicidad ni para el Ministerio de Industria que con el Plan Avanza (1500 millones de Euros) motiva la implementación de nuevas tecnologías- adquisición de ordenadores y adsl- precisamente -y entre otros- en los jóvenes menores de 25 años. Tal vez los datos finales nos puedan mostrar con una mayor claridad la relevancia – o no- de establecer “tipos ideales” casi weberianos teniendo en cuenta los factores de la nueva sociedad en la que crecen nuestros jóvenes

2 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Tienes cierta razón en que algunos estudios sobre juventud están un tanto desfasados. La vieja guardia de sociologos no ha renovado, en algunos casos, su biblioteca conceptual. Yo asistí también a dicha presentación y pude ver como Elzo se jactaba de su escasa formación "tecnológica". Una pequeña correción: el plan Avanza son 1000 millones de euros.

8:42 a. m.  
Blogger thotdemo1 said...

gracias por tu aclaración y comentario.

11:46 a. m.  

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