jueves, noviembre 09, 2006

Joaquín Díaz ha sido presentado por Teddy Bautista el pasado día 7 de Noviembre en el marco de las conferencias que el Forum de la Nueva Economía realiza en el Hotel Ritz de Madrid. Joaquín Díaz es director de la Fundación Joaquín Díaz (www.funjdiaz.net) considerada una de las instituciones más sólidas en la investigación musicológica que existe en España. Conocido en muy diversos ámbitos, fue uno de los pioneros en rescatar el inmenso patrimonio musical español -tanto material como inmaterial- acudiendo a diversas fuentes que van desde la tradición oral hasta el estudio de manuscritos y la recuperación de antiguos instrumentos musicales (incluyendo la reconstrucción de los mismos) . Sus investigaciones etnográficas centradas en torno a lo que se ha llamado "folklore" o sabiduria popular han cristalizado en la conocida revista Folklore y en la publicación de más de 60 discos con temas que van desde el Romance del Mio Cid hasta Los Cantares Populares de Castilla.
Con tan amplio bagaje de investigación centrado en un marco histórico no muy reciente, sorprende un tanto que Joaquín Díaz haya hecho del binomio "Tradición y Globalización" el eje central de su comunicación. La aparente antitesis de este binomío conceptual, hay que decirlo, fue elegantemente resuelto.
Partiendo de la conocida frase de Italo Calvino por la cual el hombre moderno se distingue por tirar cosas a la basura, Díaz resaltó la importancia que el polisemico término "cultura"tiene como elemento vertebrador y al mismo tiempo la inconsistencia- teoretica- al intentar acoplar la cultura al proyecto vital. Baste para ello- como ejempo- el conocimiento de los oficios que suplía a la lectura como fuerza comunicadora en la Edad Media y que es escasamente , aun hoy, comprendido. Y por ello, infravalorado.
El proceso de globalización es visto, bajo la perspectiva teorica de la tradición, como un proceso de tal magnitud en la transformación de las costumbres españolas que es, en realidad, un cambio profundo de mentalidad: ahora lo progresista es "conservar". (en palabras del propio Díaz) . Y por ende, junto a ese cambio también se aprecia una "pérdida" de mentalidad. Teniendo como eje vertebrador a la tradición, Díaz explicó en tres conceptos básicos los cambios sufridos en la relación con los antepasados (vernaculo), la familia (social) y lo personal (oficio). En todos ellos los cambios producidos han marcado una nueva etapa.
Paradójicamente la tradición entendida como necesidad engloba tanto el temor: falta de control, xenofobia y temor a lo desconocido como, por otra parte, respeto: actitud reverencial, culto a los antepasados, actitud valerosa y la ponderación de varios arquetipos. Consecuencia de ello: el mundo de la tradición no es entanco. Pero con su multiplicidad de saberes y su énfasis en el saber de uso colectivo poca cabida tuvo la tradición en el individualizado mundo moderno.
Centrado su discurso en temas como la música o la cultura popular, Díaz describió como hoy los individuos han perdido la confianza en la palabra como hecho físico en la creación de ritmos. Consecuencia de ello: la existencia de una música muy básica, basada en compases pero no en melodías.
Desde el pequeño pueblo de Urueña, donde está ubicada la Fundación, no cabe duda que se está luchando contra el abandono secular que ha sufrido la cultura castellana como un factor de integración en la cultura europea. Tanto es así, que es posible ver como varios proyectos de índole cultural forman parte de la vida económica de sus habitantes, una vida económica que al igual que otros pueblos españoles estuvo marcada, hasta hace pocos años, por el abandono y el progresivo despoblamiento. Por eso, sorprende como estas iniciativas que han sido construidas en torno a la cultura no sean más explicitadas y potenciadas en los mismos medios, que presentes en la sala, hacian sutiles reproches a los ciudadanosy a los políticos que manifestaban poco interés por ellos. Cómo bien recalcaba el conferenciante a un destacado periodista (y responsable de una agencia) la cultura no forma parte no ya del cuerpo de programas de cualquier medio sino que ni siquiera ocupa más de un minuto o dos en cualquier noticiero de Televisión. Fácil comprender, por lo tanto, la repercusión que este tipo de actos o acciones tienen entre nosotros.