domingo, febrero 18, 2007

Juan Carlos Rodríguez Ibarra, Presidente de la Junta de Extremadura, fue la figura principal en el almuerzo-coloquio que hubo en su honor el pasado día 14 de Febrero con el patrocinio de "The Wall Street Journal" y el "Foro de la Nueva Economía". El siempre polémico y en ocasiones controvertido político de la "vieja guardia socialista" hizo una ponencia en la que muchos de los presentes vieron una suerte de despedida o testamento político.

Presentado por el Presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, éste destacó como Extremadura cuenta con el apoyo de Iberdrola para que Cáceres sea la capital de la cultura europea en el año 2016. También mencionó las 6 investiduras de Juan Carlos Rodríguez Ibarra – desde el año 1983- al frente de la Junta de Extremadura. Describió, por otra parte, como Extremadura se esta convirtiendo en una región enfrentada al futuro con herramientas tecnológicamente vanguardistas. Hoy, no cabe duda, es muy difícil asociar- para el medianamente informado- a Extremadura con atraso y pobreza, tal como el viejo estereotipo establecía.

En este aspecto, Juan Carlos Rodríguez Ibarra realizó un elocuente punto de partida para su conferencia. La Nueva Economía en contraposición con las charlas, tan habituales por otra parte, relacionadas con la vieja política. Y con ello, describió el tiempo político que estamos viviendo: el de la “vileza” y no el de la “grandeza” de la democracia. Los cambios operados en Extremadura durante el período de la democracia han llevado a que la región hoy sea más conocida por el reparto del conocimiento que por el reparto de las tierras. Cabe recordar que Extremadura ha sido en España, al igual que su vecina Alentejo en Portugal, la tierra de promisión y de colonización; históricamente mal comprendida y siempre deficitariamente explotada. El valor añadido hoy radica en la abundancia, en la capacidad de demostrar como los extremeños hoy tienen claro que quieren ser "lo que sean" y no lo que fueron en el pasado. Y esto, como no, es una demostración política que se enfrenta al concepto nacionalista tan extendido en nuestro país. Y, de acuerdo a las última cifras de crecimiento económico, este concepto ha permitido una flexibilidad que ha incidido de forma notable en el desarrollo económico de la región. Extremadura es la 2ª región en crecimiento económico – 3,6%- por detrás de Madrid, exclusivamente. Y es que el 2006 – el año que España se iba a romper según afirmaba el PP- es, con diferencia el mejor año, económicamente hablando, de la democracia. “España va mejor que cuando iba bien” -parafraseando a Aznar- explicó Rodríguez Ibarra.

La Constitución es, en palabras de Rodríguez Ibarra- un pacto entre distintos para convivir en libertad. Recordando a Leguina como el primero en definir los poderes territoriales de los socialistas en las comunidades autónomas como “Barones”, la lectura de las implicaciones de los mismos en el contexto histórico descentralizador fue, cuando menos, sugerente: “Felipe (González) los toleró, Aznar los ignoró y Zapatero los despidió”. Y la explicación de Rodríguez Ibarra es que el actual proceso de descentralización es demasiado profundo como para actuar con los barones considerados “históricos”. Una afirmación de lo más interesante como puede comprenderse. Sin embargo, lo llamativo de lo descrito no es la profundidad de las reformas autonómicas sino lo que hace realmente falta: elementos de cohesión y de cooperación. Y esto ocurre porque el Partido Popular no cree en las autonomías. Muestra de ello son sus reticencias a la reforma del Senado que debería ser el centro aglutinador de los procesos políticos de cooperación autonómica. Esta sería la manera práctica y lógica de poner freno al maximalismo de los nacionalistas que, en palabras de Rodríguez Ibarra, rompen el consenso constitucional.

Pero volviendo a la Nueva Economía, Rodríguez Ibarra apuntó como era necesario cambiar, básicamente, nuestra actitud. No es posible, que de las 211 patentes registradas en España, sólo 11 se desarrollan en nuestro país. Esto no sólo frena nuestro desarrollo. Indica, también, que nuestra capacidad de perseguir los “sueños” está supeditada a un entorno cultural donde lo que preocupa es el “ladrillo”. Nuestros jóvenes tienen como objetivo conseguir una casa y no, desarrollar un proyecto vital. Y sus padres son los principales estimuladores de esta política continuista. ¿Cómo luchar contra ello? Haciendo hincapié en que hoy existen una serie de condiciones e infraestructuras que permiten abordar proyectos empresariales y de creación de riqueza en lugares que, como Extremadura, están siendo reevaluados estratégicamente dado que están a la cabeza tecnológica con la implementación de redes de banda ancha por todo el territorio, utilización de “sofware abierto” como Linux – con las ventajas que ello conlleva. No cabe duda que, en este sentido, el futuro es de los nativos digitales. Y Extremadura parece un buen lugar hoy, al igual que siempre, para poder desarrollar nuevos espacios – sean analógicos o digitales-.

Francamente creo que Rodríguez Ibarra está preparando su salida de los ámbitos de poder. Más difícil es creer que abandone toda actividad política. Y no creo que, como decía Felipe González en el brindis final, las próximas actuaciones de Rodríguez Ibarra sean definidas al igual que hizo Santiago Carrillo cuando Felipe González renunció: “se prepara para volver, pero él no lo sabe”.

Tal y como sentenció Rodríguez Ibarra en su última intervención, el decidió alejarse y “Zapatero me despidió”. Matizó, posteriormente, que era una manera de respetar su decisión después del fuerte ataque cardiaco que es lo que realmente está en el núcleo de su decisión. Lo que es innegable es que su ejemplo de solidez y de lucha titánica por llevar lo mejor a Extremadura lo hacen una rara avis en el contexto de nuestro país y, desafortunadamente también, en nuestra clase política.