sábado, enero 20, 2007

Sim Kallas, Vicepresidente de la Comisión Europea y Comisario encargado de los asuntos administrativos, la lucha contra el fraude y auditoria, presentó una serie de ideas en el marco del Forum Europa el pasado dia 18 de enero en el Hotel Ritz de Madrid.

Pocas veces se ha utilizado tanto una misma palabra en un discurso como este. “Libertad” acompañó a “libre circulación de personas”, a “mercado” y estuvo implícitamente asociada a crecimiento económico, prosperidad y garantías en su más amplio contexto, es decir el de la Unión Europea. No es de extrañar, por lo tanto, que este antiguo Primer Ministro de Estonia haya podido sintetizar en solo 45 minutos una visión que caracteriza a muchos de los países pertenecientes al “ex - campo” socialista como los bautizó el hoy convaleciente Fidel Castro.

Un análisis que merecía encuadrarse en el discurso de la Europa de las emociones y de los sentidos. Emociones, porque como bien determinó Luis Arguello (Secretario General de British Telecom en España) era imposible pensar hace solo unos años que un antiguo Primer Ministro estonio se dirigiera a un Foro en España como representante de la Unión Europea. Y que los españoles, al igual que los estonios, fueran compañeros de viaje en la construcción de las reglas que formarán la Unión Europea.

Los diferentes aspectos que analizó Kallas fueron ligeramente tamizados por la diferente “sensibilidad” que afecta a los países del Norte frente a los de Sur. De ahí que la migración, para Kallas, es entendida de manera muy diferente por los países del Norte, cuya sensibilidad no se ve alterada por el fenómeno en su magnitud. Sensibilidad que si se ve alterada cuando se ponen barreras a la libre circulación de ciudadanos de la Unión Europea, especialmente a aquellos de reciente integración. La estrategia de la Unión Europea debe tender a la “entrada legal” de migrantes de terceros países reforzando los controles para detener la inmigración ilegal a la vez que se fortalecen las garantías de la libre circulación de los ciudadanos miembros. Pero esta estrategia choca, como no podía ser de otra manera, con las diferentes emociones, sensibilidades e intereses de los gobiernos nacionales. De hecho, no ha sido posible establecer una política coordinada de inmigración común y, a la vista de los acontecimientos, podremos tardar todavía un tiempo para que ello se haga efectivo. Y es que junto a los diferentes intereses, sensibilidades y emociones se desata un muy distinto nivel de entusiasmo a la hora de abordar de forma sencilla lo que, en principio, parece complejo. ¿Qué existen fusiones empresariales como la de Abertis / Autoestrade? No se debe hacerla sin el consentimiento explícito de los respetivos gobiernos nacionales. ¿Significa eso que hay un excesivo intervencionismo estatal en las concentraciones empresariales europeas? Como siempre, debe estudiarse el contexto. A nadie escapa que muchas de estas compañías formaron parte, hasta no hace mucho tiempo, de conglomerados estatales y que, en cierto modo, su crecimiento y valor se desarrollan en base a la garantia que tienen de los gobiernos nacionales de turno y, en la mayoría de los casos, por las especiales condiciones con las que operan en mercados “nacionales” cuya competencia es prácticamente nula. Imagínense, por ejemplo, que pudiéramos elegir con quien “alquilar” nuestra línea de teléfono fija o, ya puestos, contratar nuestra hipoteca con los tipos de interés del Banco Central Europeo y no con los que fijan los bancos alrededor. La libertad de mercado está centrada, a estos efectos, en mantener regulaciones que favorecen determinados privilegios económicos con el argumento de la seguridad y “no probada” eficiencia económica. A este respecto, el comisario Kallas cambió su emotiva libertad de movimientos por la más pragmática “traslado de capitales” que garantizan la oleada de fusiones transfonterizas en lo que parece será el nuevo capítulo en la historia de nuestra construcción de la Unión Europea.


Será muy interesante comprobar como la Unión Europea impedirá la creación de nuevos monopolios como resultado de las previstas olas de fusión y de cooperación financiera. Las empresas, como la historia reciente lo demuestra, se han adaptado mucho mejor que las naciones al proceso de unificación pero con escasa evidencia de que sus prácticas puedan englobarse en lo que se llama “competencia leal”. Solo las fusiones realizadas a “golpe de talonario” parecen haber reforzado los lazos de la competencia leal, pero en ningún modo los de la natural tendencia monopolística. Y las desinversiones, en la práctica, solo ha supuesto el control a través de núcleos duros de las actividades desinvertidas. Parece muy loable que se limiten las trabas a la competencia pero sería mucho más loable que se tuviera en cuenta los resultados prácticos de tales fusiones. Si no, una vez más, los consumidores –ciudadanos pueden verse perjudicados en el nuevo mapa europeo que se está dibujando. Ejemplo de ello es la falta de armonización fiscal entre los Estados miembros que permite casos, cuando menos curiosos, en los servicios cercanos en las fronteras. La compra de tabacos por franceses en la frontera española o las más de 20 gasolineras que se aglutinan en la frontera de Luxemburgo, Francia y Alemania son sólo unos de los ejemplos más conocidos. Por no hablar de los llamados “paraísos fiscales” que como Luxemburgo o la propia Estonia conceden derechos cuya opacidad ha sido fuertemente cuestionada desde diversas instituciones de la Unión Europea.

No es de extrañar, por otra parte, que las recientes tensiones energéticas con Rusia hayan puesto en entredicho la política energética europea. Las declaraciones de Kallas a este respecto estaban en la línea de la Unión Europea que, últimamente se ha mostrado propicia a abrir el debate nuclear. Otra voz que se suma a abrir un debate que choca con diversas políticas nacionales que, como la española, han desestimado la apertura de nuevas centrales nucleares. Una vez más, la controversia está servida. Pero esta vez, esperemos que la retórica encierre mayores desafios y encontremos que la acción sea una consecuencia de la creación y no de la reacción.




2 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Me gustaría saber en que lugar de Madrid se produjo la conferencia.

10:01 p. m.  
Blogger thotdemo1 said...

En el Hotel Ritz de Madrid, en el marco del Forum Europa.

10:29 p. m.  

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