Luis Fernández, Presidente de la Corporación de Radio Televisión Española (RTVE), hizo una presentación de su estrategia corporativa el pasado día 9 de marzo en el desayuno-conferencia que a tales efectos se realizó en el Hotel Ritz organizado por el foro de la Nueva Economía.
Con una amplía trayectoria profesional- trabajó en la COPE, PRISA, TeleCinco- afincado en Miami y dedicado hasta hace un par de meses a la producción cinematográfica, fue presentado por Paolo Vasile como el ideal para este cargo pues “se ha elegido a un valiente y no a un obediente”; en sus propias palabras.
Es evidente que la elección del nuevo director de RTVE fue fruto de un consenso que, al parecer, no fue solo político. A tenor de los hechos, el gobierno Zapatero permitió sentar las bases para consensuar el nombramiento de un “independiente” y hacerle entrega, al mismo tiempo, de un ente público financieramente muy saneado debido a la gestión, no siempre reconocida, de su antecesora: Carmen Caffarel.
Luis Fernández describió la forma en que se enteró de su nombramiento cuando estaba en Miami. Primero, recibió una llamada telefónica de Diego López Garrido para proponérselo; acto seguido la de Eduardo Zaplana para confirmárselo. Pero lo más sorprendente sucedió a las dos horas cuando recibió un sms firmado por José Luis Rodríguez solicitándole que lo llamara cuanto antes. Mal empezamos, cuenta Luis Fernández que pensó. Su sorpresa fue mayúscula cuando, devolviendo la llamada, comprobó que su interlocutor era José Luis Rodríguez, el Presidente del Forum de la Nueva Economía; que lo invitaba a participar en la conferencia que hoy estaba dando y no el homónimo Presidente del Gobierno. Baste decir que José Luis Rodríguez ha prometido firmar sus sms con su segundo apellido en el futuro.
Parece que muchas cosas han cambiado en RTVE. En primer lugar, el nombramiento del Consejo se hizo por consenso (quien lo iba a pensar con lo que está cayendo) y, además, se están tomando todas las decisiones empresariales por unanimidad. Luis Fernández achaca está situación a un cúmulo de factores que van desde la autoridad del Presidente Zapatero, pasando por la solvencia financiera aportada por la SEPI, la reestructuración del equipo Caffarel y la colaboración de los trabajadores y los sindicatos en el conocido – y suculento- plan de prejubilaciones y de incentivos para sanear las cuentas y la plantilla del Ente así como el consenso parlamentario y la actitud positiva de los partidos políticos.
Partiendo de esta situación saneada, el principal reto de la nueva RTVE es cumplir un código deontológico que tenga en cuenta los valores de la democracia española a la vez que apuesta por la información y la objetividad, respetando el pluralismo. En el fondo- y es aquí donde esta el intríngulis de la cuestión- es una apuesta por la calidad en la programación: hacer de la televisión pública el escenario ideal para la calidad tanto en la información como de los programas de entretenimiento. Esperemos que tamaña hazaña pueda ser llevada a cabo, teniendo en cuenta que nunca en la historia de nuestra joven democracia se han dado mejores condiciones para ello. Porque el consenso alcanzado en RTVE es anecdótico en el actual panorama político y más, teniendo en cuenta, lo importante que es para el “poder” el control de los medios y de la información. La irrupción de las nuevas tecnologías- con internet al frente- tal vez pueda explicar mucho de lo ocurrido. Sea como fuese, Luis Fernández fue enfático en dos aspectos. El primero es que RTVE tiene como objetivo los “fines sociales” y no liderar la audiencia. Lo segundo, influir en la calidad y la independencia de todo lo que afecte a la RTVE.
Incrementar la calidad en las producciones propias -la mayor factoría de España-, un apoyo explícito al cine, renovar las audiencias incorporando a los inmigrantes y a los discapacitados (quienes próximamente tendrán su programa-concurso), el rechazo explícito a la violencia de género y respeto máximo a la intimidad, fueron las grandes líneas que Fernández expuso como articuladoras de la futura actividad de RTVE. También anunció la creación de una nueva dirección de Cibermedios.
Lo complicado de todas estas futuras actuaciones es su delicadeza presupuestaria. Porque uno de los compromisos del actual equipo de RTVE es la adecuación presupuestaria. Es decir, RTVE no puede perder dinero en su ejercicio económico. Y aquí es donde llamó mucho la atención la actitud del actual Presidente de RTVE. Porque la clave para no perder dinero es la gestión del apartado de gastos. Ni más, ni menos. Y poco explicativa a este respecto fue su intervención. La gestión del gasto –persiguiendo exclusivamente la calidad y no la audiencia- puede ser posible siempre y cuando las fuentes de financiación compartan la calidad como estrategia, algo que hoy por hoy, es más bien escaso en nuestro panorama social. En lo que si fue explicativo y rotundo fue en que si perdían dinero, el Consejo – incluido el mismo- sería despedido. Esperemos que la SEPI – titular de las acciones de RTVE- no tenga que acudir a acciones de desestructuración laboral para brindar nuevas oportunidades a una Televisión pública que, por primera vez, puede tener objetivos distintos a la mediocridad que rodea la mayoría de nuestra parrilla televisiva. Todo apunta a que Luis Fernández acumula por primera vez un muy interesante capital para hacer de la RTVE un ente singular, independiente y de calidad. Esperemos que su talón de Aquiles –la solvencia financiera- no sea la diana de algunas flechas que están siendo tensadas en el arco de una mal entendida competencia informativa
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