El pasado 16 de Mayo, Jordi Sevilla, Ministro de Administraciones Públicas el Gobierno Zapatero, describió e ilustró algunos de los puntos considerados más relevantes de su etapa de gobierno en el marco del Foro de la Nueva Economía.
Presentado como uno de los ministros que más ha incidido en la modernización de la Administración Pública – entendida esta en el sentido de una ley que facilite el acceso a los ciudadanos a la misma- Jordi Sevilla es conocido por ser el único Ministro del Gobierno socialista que mantiene un blog actualizado http://blog.jordisevilla.org/category/general y de ágil lectura y, por increíble que parezca, de fácil interrelación. En este blog se demuestra -hasta cierto punto- las especial personalidad de este ministro y su “debilidad” por el uso de las tecnologías de información algo que, todo hay que decirlo, ha sido utilizado en su contra por sus detractores y que, sin embargo, es esgrimida como la principal causa del enorme esfuerzo tecnológico que se está realizando para implementar la digitalización – con todos sus efectos- en nuestras ciudadanas vidas.
Jordi Sevilla inició su conferencia partiendo de dos premisas. En primer lugar, Madrid es confundida con España lo que lleva de forma implícita a la segunda: es necesario organizar la pluralidad. Esta acepción, muy parecida a la definición de cultura proporcionada por el fallecido Clifford Geertz “como “organización de la diversidad”, señala como lo necesario para evitar el conflicto es necesario “aprehender” la diversidad y con ella organizarla, tal y como en palabras de Sevilla establece nuestra Constitución. España va mejor hoy “que cuando iba bien” en una clara alusión a las palabras que fueron el lema por antonomasia de la era Aznar. Se han construido un mayor número de infraestructuras, se ha avanzado en el proceso autonómico y “España no se ha roto” como auguraban los visionarios del Partido Popular. Además, todas las reformas estatutarias se han realizado sin modificar la Constitución y reforzando el papel de la soberanía y del Congreso que es el que ha fijado los textos. Tal vez, como sugiere Sevilla, el problema sea para algunos partidos políticos lo que quieren los españoles: un estado autonómico, local y central. No importan la velocidad y como se fueron creando las Comunidades Autónomas, lo que parece claro es que al final todas gozaran de los mismos techos competenciales. Y, por lo tanto, más temprano que tarde estarán todas al mismo nivel. Este consenso se desarrolló con todos los partidos y de igual manera afectó, en su momento de manera desigual, al modelo territorial. Y no se notó. En esto, Sevilla ha sido claro al recordar como en los 5 cambios de modelo de financiación realizados hasta el momento y las 30 reformas estatutarias, fue significativo como los populares – utilizando una doble vara de medir- se opusieron al 15% de la cesión del IRPF del Gobierno González para en 1996 ceder el 30% a las comunidades autónomas en el Gobierno Aznar.
Sevilla recordó como era un tópico entender las relaciones de gobernabilidad como un sistema de suma cero- donde unos ganan a costa de otros- porque recordó, las transferencias no vacían de contenido a la administración central. Y además, el contexto institucional es el camino por donde se transita con nuevas dinámicas que, como la inmigración, exigen un tratamiento global.
A grandes rasgos, Sevilla describió como en Abril de 2004 se afrontó el Plan Ibarretxe en vez de ocultarlo – con el resultado por todos conocido- y como se aprobaron los estatutos de Cataluña, Andalucía, Aragón y Baleares. De igual manera se están desarrollando las propuestas de Castilla y León y Canarias desde el respeto institucional. La lógica de todos los estatutos de autonomía sigue la norma básica de cada una de las autonomías en donde se desarrollan y siguiendo un marco constitucional en donde se entremezclan las relaciones estatales, locales y europeas; además de las propias relacionadas con las de la autonomía. Con ello se pretende junto a la reafirmación identitaria un aumento de la colaboración y de las competencias así como la clarificación de las mismas con artículos específicos. La idea es que haya elementos vertebradores basados en la cooperación. Resaltó Sevilla como el Partido Popular ha apoyado todos los Estatutos a excepción del de Cataluña que, en principio, no es demasiado diferente del estatuto del País Valenciano. Algo que el Partido Popular no ha explicado de manera fehaciente.
Objetivos que Sevilla propone: Clarificación de las distintas competencias en el desarrollo de los Estatutos con artículos especificos, un nuevo sistema de financiación y consolidar la Conferencia de Presidentes. En la próxima legislatura está prevista la ansiada reforma del senado para que se convierta en la cámara de las autonomías. De esta manera, se espera que los nuevos nacionalismos se incorporen al proyecto de gobierno. Sevilla está convencido que la Administración puede y debe realizarse en base al desarrollo tecnológico y la implementación de la misma. En el tema de las relaciones entre administraciones considera que no deben existir relaciones fijas y que estas deben modificarse con elementos de cooperación – que viene de los años 80- y que deben ser repensadas en la próxima reforma del Senado. En cuanto al techo competencial desigual que tienen los estatutos entre sí, Sevilla habló de la conocida – y aplicada cláusula “Camps” según la cual el quiere “todo lo que consiga el otro, también”. Por último Sevilla recalcó que bajo su Ministerio se han aprobado un total de 7 leyes que equivalen casi a todas las que han aprobado sus antecesores juntos.
La conferencia e Sevilla mostró algunos de los más aspectos que siendo más cruciales de la actual vida política española pasan demasiado desapercibidos. El impulso dado a nuestro estado autonómico indica que, tácitamente, todas las fuerzas políticas se muestran partidarias del mismo a pesar de la utilización instrumental de fuerzas centrípetas como desestabilizadoras del mismo. Algo que como se puede comprobar, corresponde a un doble lenguaje que, afortunadamente, se aleja cada vez más del ámbito ciudadano. Pero no de algunos ámbitos políticos más empeñados en mostrar las contradicciones – que siempre existen dadas las condiciones sociales en las que vivimos- que las realidades en torno a las cuales se debe estructurar la diversidad y, con ello, ordenarla para la convivencia.
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